Desmontando falsos mitos: ¿puede ser adictivo el Tarot?

Desmontando falsos mitos. ¿Puede ser adictivo el Tarot?. Por Marifrans Tarot.

Desmontando falsos mitos. ¿Puede ser adictivo el Tarot?. Por Marifrans Tarot.

Desmontando falsos mitos: ¿Puede ser adictivo el Tarot?

La respuesta es que, el Tarot en sí mismo, no es adictivo o lo puede ser tanto como cualquier otra cosa en tu vida.
Aclarado esto, lo que puede ser potencialmente adictivo, es la manera y el uso que se le da.

El Tarot despierta una curiosidad enorme, pues es una herramienta increiblemente eficaz para el conocimiento de lo no-consciente en nuestra vida. Y es, a partir de esta certeza, de la que nace esta potencial adicción al Tarot.

Pero quiero insistir que el Tarot en sí, no genera adicción.

Como explico más adelante, la adicción surge de ciertas actitudes y es proporcional a la gula de las personas que lo miran (consultante y tarotista).

Poniendo el foco en la relación tarotista-consultante

Hay varias razones por las que consultar el Tarot puede convertirse en una adicción.

Como he dicho antes, eso puede generarse a partir de la mirada con la que abordamos al Tarot, tanto tarotista como consultante, y también por la relación que se establece entre consultante y tarotista en el momento de la lectura.

Así que, dejemos en paz  al Tarot en esta cuestión, pues unos preciosos rectángulos de cartón con cantos romos y coloreados, no son los culpables de generar adicciones.
Entremos a observar el núcleo de la cuestión: el juego de espejos, de expectativas y de honestidad que se maneja entre consultante y tarotista.

El límite para la adicción

También habría que señalar qué significa adicción al Tarot, que yo entiendo, como una dependencia que se puede valorar desde un lugar muy claro: una inversión de tiempo y dinero que no es proporcional a las necesidades de conocimiento del consultante en el momento que pregunta.

Para todo hay un límite entre lo sano, que es básicamente lo que te aporta claridad, y lo que es insano, por redundante y que sólo aporta confusión.
Saber distinguir entre lo sano y lo insano, es admitir si tu relación con el Tarot como consultante es potencialmente adictiva o no lo es.

Fíjate que no estoy midiendo respecto a pautas, como podría ser, el número de consultas al Tarot en un determinado lapso de tiempo, puesto que esto llevaría  a confusión.
Me explico: en un determinado momento de nuestra vida, podemos necesitar un acompañamiento constante e intensivo, pues nuestra circunstacia así lo requiere. Podría necesitar consultar el Tarot, por ejemplo, cada semana y en sí, eso, no podría marcar una adicción. Lo que sí podría hacerlo es nuestra actitud o la demanda que hay detrás de esa actitud. El límite radica respecto al lugar desde el que se pregunta al Tarot.

Razones principales para la adicción

Las principales razones por las que el/la consultante puede engancharse a leerse el Tarot de forma insana y convertirse en una adicción, según mi experiencia y mi punto de vista, son éstas:

Primera razón. Diferencia entre tomar una consulta de forma real o realista.

La principal, porque genera expectativas reales pero no realistas al consultante.
Una lectura de Tarot evolutivo pone en contacto al consultante con un potencial que todavía no se ha actualizado, con una visión y una claridad de acción no realistas en el punto aquí y ahora del consultante.

Me explico: aquello que lee el/la tarotista existe para el/la consultante, pero posiblemente no está a su alcance sin una toma de conciencia previa y todo lo que eso conlleva (esencialmente un trabajo interior y exterior).

Entonces, el/la consultante conecta con la ansiedad por conseguir aquello que percibe real pero no es realista en el punto que se encuentra en este momento vital en su vida.
Esto puede generar compulsión y actitudes adictivas respecto al Tarot por parte de el/la consultante.

La honestidad del tarotista y leer lo que aquí y ahora es capaz de asumir nuestro consultante, es vital para que pueda distinguir por sí mism@ lo que es realista y lo que es una expectativa real pero aún no consumada. Una expectativa que se convertirá en realidad para el/la consultante a través de esa toma de conciencia que le señala el Tarot.

Segunda razón. La gula de saber más.

Otra razón por la que algunas personas pueden desarrollar actitudes adictivas al Tarot, es la gula natural y muy humana de querer saber más y más, para, supuestamente, controlar lo que va a pasar, cosa que es una fantasía.

Es una fantasía porque el Tarot evolutivo trabaja con los recursos con los que el/la consultante sí se puede valer en el presente, para labrar este presente y tender puentes hacia el futuro. Pero, insisto, sin olvidar que la energía de consultante y tarotista debe estar puesta en el aquí y ahora.

También esta situación responde a una falsa idea que anida en nosotr@s y no sólo se refiere al Tarot, que de cuánta más información disponemos, más capacidad tenemos de moldear la realidad a nuestro antojo. Y eso, como tarotistas o consultantes, nos lleva a creer que podemos modificar el futuro a base de saber todos los detalles y obviando la toma de conciencia.

Tercera razón. Quiero oir lo que deseo escuchar.

Otra razón clásica para una potencial conducta adictiva con el Tarot es la de aquell@s consultantes que quieren escuchar la confirmación de lo que se figuran que es una preconcepción.

Est@s consultantes se predisponen a lo que quiero oir y busco de forma compulsiva esa respuesta hasta que la encuentre.
Este tipo de consultante busca la respuesta adecuada a sus expectativas e ideas preconcebidas porque básicamente tiene miedo, mucho miedo.
En estos casos, lo que realmente sería edificante para est@ consultante sería: mantengo una actitud abierta para encontrar respuestas que iluminen mi situación y me aporten matices o ideas nuevas.

Cuarta razón. Potenciar el ego o la sombra del consultante.

Otra razón clásica para una potencial conducta adictiva con el Tarot es ésta. Y en este caso, es más responsabilidad del que lee el Tarot que del consultante.
Potenciar la sombra, los egos, los miedos del consultante y que no pueda ser consciente dónde se queda atrapad@, en qué pierde recursos, energía y tiempo, dónde su carácter y su máscara le muestran una versión de si mism@ que está sesgada y es parcial.

El/la tarotista aquí, no se pone al servicio de la evolución de la persona que consulta, ni respeta el destino de la persona que tiene delante. Alimenta y potencia la actitud de dependencia del consultante respecto al tarotista porque se pone por encima de él en una actitud de prepotencia consciente o inconsciente a nivel moral, emocional o espiritual.

Los síntomas que afloran en el/la consultante son una sensación de satisfacción intensa pero fugaz y comenzar a tener necesidad de confirmar continuamente cada uno de sus pasos, en una actitud que revela dependencia emocional y espiritual, para, finalmente, poder caer víctima de la adicción al Tarot.

Aquí el consultante recibe del tarotista un mensaje que lo incapacita en lugar de capacitarlo y hacerlo libre. Le somete y le conecta sólo con la parte de él/ella mism@ que está más cercana al miedo y a la muerte que a la Vida y su evolución.

Quinta razón. No sentirte saciad@ en lo profundo.

Esta razón, puede ser consecuencia de la anterior, aunque no necesariamente.
La actitud potencialmente adictiva, puede darse por una lectura no apropiada a tu situación como consultante por resultar pobre, poco ajustada a tu naturaleza y situación. Hay algo que queda huérfano y que no te sacia como consultante. Una información que no acaba de darte los insights necesarios para comprender en qué situación te encuentras como consultante.
Cuando algo nos sacia, a nivel terapéutico, nos inspira, nos propone preguntas y reflexiones que, a la vez, traen respuestas y certezas internas. Tus deseos y expectativas como consultante se sacian porque encajan, alimentando una mirada amorosa hacia la propia vida.

Cuando te genera más ansiedad, más adicción, es porque esa lectura no te alimenta, contrariamente, pone en duda hasta lo que habías asimilado previamente.

La actitud ética del/la tarotista

Evidentemente la actitud ética del tarotista es importantísima en este tema. Haciendo una adaptación del lema: si el tarotista no se presta al juego de generar alguna de las posibles actitudes adictivas de su cliente, promueve una actitud y relación sana de su consultante con el Tarot.

Ser conscientes del papel que tenemos y del acompañamiento que brindamos como tarotistas en los procesos de nuestros consultantes, nos empodera y nos responsabiliza para no entrar en estas dinámicas que empobrecen, tanto la relación terapéutica, como la capacidad de sanación que tenemos mediante el Tarot.

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© Tarot de Marseille Pierre Madenié 1709. Reproducido con permiso de Yves Reynaud. Todos los derechos reservados.
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